No me mates, puedo sola. Matar, lo que se dice matar no del todo. Quebrar, mutilar, destrozar, garrotear, eso si. Es loco, porque convivo con las palabras a cada segundo. Las palabras. Lo más copado y lo peor que tengo y que me han dado. Hablar siempre fue un problema. Hablar estaba mal porque si hablaba me veían. Me veían y ahí si…se venía.
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| Cuando se venía era así. |
No había refugio, hoy por momentos no lo hay, aprendes a convivir. Lo tolerás. Ganás una capacidad insoportable para soportar. Soportar, soportar,soportar. Cosas que a una pendeja no le corresponden. Hoy cuando me encuentro con personas que han glorificado esos momentos vuelvo a ser una pendeja, una pendeja de mierda que lo único que puede hacer es llorar; que cuando va a la casa y cuenta le dicen que se joda porque ella tiene la culpa, porque ella se hace mal sola y nadie más que ella es responsable de eso. Porque nosotros siempre hicimos lo mejor por vos y siempre te dimos todo. Después venia el momento culmine de la novela: el momento “En qué fallamos?”. Y vuelta al circo. Tengo la culpa tengo la culpa tengo la culpa. Tengo que desaparecer. Tengo que desaparecer. Tengo que morirme. Tengo que morirme porque se van a olvidar. El duelo dura un año dos, y después se olvidan. La recompensa es el alivio. El alivio de sentir que ellos hicieron todo bien pero que les salió una Hija loca,y que bueno…esto se sabía.
El pasado te persigue, te busca, te encuentra, te pega una piña y te dice: pendeja no te olvides. Vas a tener que volver algún dia.
Está mal? Está bien?
Qué me importa. ESTá Y NO SE VA.